Usualmente se le da mayor atención a la parte técnica de DevOps dejando atrás las habilidades sociales básicas que deben tener los equipos de desarrollo y operaciones para trabajar en conjunto y generar los mejores resultados posibles.

La cultura primordial en la que se apoya DevOps es la comunidad y la unión. Las herramientas DevOps son de código abierto y son mantenidas por un grupo de profesionales que forman parte de una comunidad, por lo que la comunicación y relación entre las personas que intervienen en el proyecto resulta de gran valor. Sin importar el tamaño del desarrollador tecnológico, los principios de unión son los mismos para todos. Incluso, las grandes organizaciones pueden llegar a tener mayores retos culturales, que están atados tanto a los sistemas heredados como por sus fórmulas tradicionales al momento de operar. Implementar DevOps significa trabajar de forma diferente día a día, abandonar los malos hábitos siempre es necesario en una organización.

Es vital contar con iniciativas de formación al comenzar a implementar DevOps, para que todos los interesados sepan cómo ajustar un enfoque viable e identificar posibles obstáculos en el cumplimiento de objetivos. Es recomendable probar poco a poco los nuevos procesos en proyectos que no sean tan críticos para el negocio, para que más adelante se aplique a lo largo de la organización.

Sin duda, la unión de todos los niveles de la empresa desde el menor hasta el mayor es indispensable para que funcione la estrategia DevOps. Así, son menos las probabilidades de que un proyecto tenga fracasos en el proceso.